EL MUNDO, UN DÍA

Blog del Periodista Manuel Jesús Orbegozo. Este blog se mantendrá en línea como tributo a quien con su pluma forjo generaciones de periodistas desde la aulas sanmarquinas. MJO siempre presente.

My Photo
Name:
Location: Lima, Lima, Peru

Primero, recorrió todo su país en plan informativo, y luego casi todo el mundo con el mismo afán. Por lo menos, muchos de los grandes sucesos mundiales de los últimos 30 años del siglo XX (guerras, epidemias, citas cumbres, desastres, olimpiadas deportivas, etc.) fueron cubiertos por este hombre de prensa emprendedor, humanista, bajo de cuerpo pero alto de espíritu, silencioso, de vuelo rasante, como un alcatraz antes que de alturas, como un águila, por considerar que la soberbia es negativa para el espíritu humano. Trabajó en La Crónica y Expreso, y más de 30 años en el diario El Comercio como Jefe de Redacción, luego fue Director del diario oficial El Peruano y como profesor de periodismo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos lo sigue siendo aún después de 30 años seguidos. Esta es un apretada síntesis de la vida de un periodista hizo historia en el Perú y en muchos de quienes lo conocieron. Puede además ver su galeria fotográfica en http://mjorbe.jalbum.net Nota: MJO partio el 12 de setiembre para hacer una entrevista, la más larga de todas. MJO no se ha ido, vive en cada uno de los corazones de quienes lo conocieron.

Saturday, November 27, 2004

CORDOBA, ESPAÑA

(Crónica de viaje)

CORDOBA
La nostalgia mora

Como Tebas, Córdoba también tenía 7 puertas y estaba circundada por una muralla para ser guardada como una joya. Tebas desapareció, no obstante sus murallas y sus puertas; pero Córdoba, sobrevivió. Sigue siendo una joya, aunque ya nada la circunda ni la guarda, salvo avenidas y paseos modernos y el Guadalquivir que pasa lento, como una tortuga, por debajo de los puentes Romano y San José.
A Córdoba la puedes recorrer en un solo día, pero no porque haya muy poco que ver, sino porque todos sus asombros los tiene reunidos en un puño. Córdoba es, digamos, como un libro de García Márquez que, no obstante lo voluminoso, eres capaz de bebértelo de un solo trago. Hay una conjunción asombrosa del ayer y del hoy, del pasado y del presente, muy machihembrados y advertibles a primera vista. Das vuelta la cara y ya tienes ahí a Maimónides, por ejemplo. Este es un monumento frente al cual te detienes y sin que sepas nada de él, deducirás que no se trata de un santo ni de un poderoso, sino de un sabio. Esto, porque Maimónides (Moisés ben Maimón, el más grande pensador de la raza hebreo-española), te mirará desde la lejanía con tanta humildad que te hará recordar que esa virtud es sólo privilegio de los sabios.
Caminas por entre calles adoquinadas y estrechas, con casas que tienen tantas ventanas de hierro forjado, como paredes de cal. En cada reja hay jaulas de pájaros o macetas de claveles, de tal manera que en pocos minutos te encuentras rodeado de paredes, de colores y de cantos, como en una rara selva.
Levantas los ojos y ves los miradores del Alcázar de los Reyes Cristianos. Entras. De entrada: un asombro. Te informan que allí, el año 1486, la reina Isabel de Castilla y el rey Fernando de Aragón, recibieron al navegante genovés Cristóbal Colón, quien les iba a informar sobre una locura: Un viaje en busca de las Indias que, a la postre, resultó ser América. Entonces, tú te das el lujo de acompañar al navegante, según tu grado de imaginación, en su entrevista con los reyes ante quienes te puedes postrar si tu corazón tiene algo de monárquico.
Pero seguramente, lo que en tu visita a Córdoba te va a conducir al pasmo, es la Mezquita.
Así como Sevilla tiene su Alcázar y Granada tiene su Alhambra y su García Lorca, así Córdoba tiene su Mezquita, un templo que desde el año 785, pasó de mano en mano, desde los Abderraman, aceitunados reyes árabes, hasta los cristianos, unos 10 siglos después. De esta manera, la Mezquita es un muestrario de estilos arquitectónicos deslumbrantes. Ahí, hay un rincón lleno de reminiscencias visigódicas; otros rincones árabes, bizantinos; el mudéjar extraordinario, tanto como los rincones de estilo gótico, plateresco o hispánico-flamenco, posiblemente tan vívido como una copla.
No hay luz artificial dentro del templo musulmán para ver mejor lo que hay en el interior. Apruebo la disposición. Es preferible esperar que salga el sol para que se filtre por las claraboyas y puedas ver así los claroscuros sobre cuyo fenómeno óptico fundaron su gloria pintores como Goya o Velázquez. Con el sol, que no entra de golpe sino a rampas, se ven mejor los combates a muerte entre la luz y las sombras. Las arquerías se iluminan por partes para que puedas apreciar dónde reside el arte o la sabiduría de los arquitectos árabes. Pero también la de los arquiectos hispanos porque el altar mayor y el coro cristianos, son obras de maravilla. Por allí también entra la luz, pero no de golpe para no herir tus ojos ni tu sensibilidad. Ahora, si quieres ver la luz total, entonces, sal de la Mezquita. Afuera te recibirán los naranjales con sus enormes frutos, enormes naranjas agrias, hechas expresamente para que el sol organice su gran fiesta de oro sobre las cáscaras.
Dos esquinas más allá, pasarás por el barrio de la judería; porque esa parte de España fue tierra de todos, de árabes como de judíos, de moros como de cristianos, de ibéricos como de bereberes. De allí, al barrio de la Ajarquía con una gran plaza vacía, la de la Corredera mientras no lleguen los gitanos con sus artículos de venta adobados de “mentirijillas”. Allí mercan los arrabaleros. Allí puedes encontrar desde un estoque “legítimo” de Manolete hasta cacharros para el agua que parecen ubres de barro; desde macetas con claveles reventones de plástico hasta tangas para las que intentan asolearse en la Costa Brava el próximo verano.
Y ya que hemos mencionado a Manolete, ahí puedes observar su monumento y también visitar su tumba. En el cementerio general donde también reposan Guerra y Guerrita y, tal vez, algún peón que no alcanzó la gloria como ellos, Manolete, yace tan inmóvil como cuando citaba a sus enemigos. (Una vez vi torear a Manolete en la Plaza de Acho, en Lima, y de su toreo sólo tengo una idea débil, pero todos dicen que era muy sereno y que su serenidad cuando se ponía frente al toro, era la serenidad de Córdoba). Yo me detuve mucho rato frente al yacente Manolete de mármol que exhorna su tumba para buscar esa similitud, pero ya fue imposible. O tal vez, yo me equivoqué de camino porque la verdad es que Córdoba sigue viva y Manolete, no, salvo en el recuerdo, que nunca será lo mismo. ¿Cómo se podría hacer, entonces, la comparación?
El Cristo de los Faroles es un rincón hermoso. Y muy sugestivo. Es la efigie de un Crucificado al que lo rodea una media docena de faroles que se mantienen en unos postes torcidos y negros. Me dieron la idea de que minutos antes pudo haber pasado un huracán que habría provocado un incendio y barrido a la gente que acompañaba a la procesión.
Hay un Museo donde te puedes extasiar recordando más a Goya, que a Carlos IV, el retratado. Como todo mortal, el Rey tuvo su cuarto de hora. Junto a toda su familia posó para el genio de las brujas y los esperpentos, pero luego, vino el tiempo y lo borró todo; sólo se salvó el pintor. Porque, ¿quién se acuerda de Carlos IV si antes no se acuerda de don Francisco de Goya y Lucientes?
Luego, ahí, más pintores, incluyendo a Romero de Torres, otro cordobés legendario.
Después, verás el Palacio de Viana, la Cruz de Mayo, la Plaza de las Flores, la Calahorra, los patios cordobeses legítimos y las tiendas de artesanía y los faroles y las calesas haladas por gordos caballos que te hacen pasear por las callejuelas de ayer y de hoy, de una de las más sugestivas ciudades de España.
Cuando te das cuenta, ya el sol se estará ocultando por detrás del Puente Romano y, entonces, como salidas del fondo de la tierra, escucharás coplas y cante jondo y castañuelas. Se agitan las tabernas de ayer o los nightclubs de hoy. Porque Córdoba tiene de todo para los goces de la materia o del espíritu: Hermosas mujeres con cinturas de guitarra flamenca y vinos añejos y nostalgia, eso sí mucha, demasiada nostalgia.

2 Comments:

Blogger Roberto Iza Valdes said...

This comment has been removed by a blog administrator.

8:06 PM  
Anonymous Anonymous said...

Creo que le hubiera gustado ver todas esas maravillas de mi tierra bajo la viene, en este año 2006.
Si desea alguna imagen, no dude en pedirmela.
Mi correo es tontorron@msn.com

Un saludo.

5:28 AM  

Post a Comment

<< Home