MONSIVAIS HA MUERTO
A Carlos Monsiváis
SAN MARCOS LE HIZO UN MILAGRO
Monsiváis, sí, Carlos Monsiváis, no cree en Dios, menos en los santos. Sin
embargo, San Marcos le acaba de hacer un milagro: lo ha nombrado Doctor Honoris Causa de su Universidad Mayor, en medio de la aprobación colectiva de la intelectualidad limeña.
Yo le había leído muchos artículos a Monsiváis, pero no lo conocía personalmente. No es como aparece en los periódicos. A los 67 años, luce de caoba como todos los mexicanos, con sus torpes lentes de miope, su cabellera de canas revueltas y su mandíbula inferior prominente, bueno, como es todo él, un prominente hombre del mundo.
Monsiváis es el que escribe artículos mitad en serio y mitad en broma, como Octavio Paz, pensador y ensayista; y como Cantinflas, desternillante y humanísimo. Escribe para dejarnos con la boca abierta porque sabe que de allí a la carcajada solo hay un paso. Monsiváis tiene un altísimo sentido del humor que es como tener un altísimo sentido de la vida..
La noche de la ceremonia, el protocolo lo sentó en una silla para escuchar solito todo lo que de él y su obra maestra se tenía que decir en el Discurso de Orden, un discurso que cojeaba porque, justamente solo tenía una gota de humor monsiváisiano.
Fue cuando mencionò a un fulano que alguna vez dijo así: "dejéis de subterfugios de palabras, dejéis de ser estropajos, como os he dicho, siquiera por honor o háganlo por su madre".
Eso le gustó mucho a Monsiváis, tanto que se saliò del libreto y dijo algo asi como hay que hacerlo “aunque sea por su madre”.
Monsiváis parecía un rey sentado en un trono pero con dolor en la rabadilla; o, un acusado primario esperando la sentencia.
A su izquierda estaban el Rector de la Universidad y el Decano de la Facultad de Letras, mientras a su derecha, cientos de sus lectores guardaban un silencio padre, todos tratando de no ajar lo que ocurría en un salón de no se cuántos siglos de viejo.
Se terminó el Discurso de Orden y luego de las palabras del rector,
Monsiváis ocupó el púlpito laico con una luz que lo apabullaba. y no lo dejaba leer bien su discurso.
Yo seguí con suma atenciòn lo que estaba escrito en el programa que Monsiváis modificò 27 veces. Todo lo oleado y sacramentado para ser impreso, se fue al diablo, que es su amigo.
El programa con el escudo de la Universidad a color, decía que: La
Universidad Nacional Mayor de San Marcos/ Fundada en 1591/ incorporaba a Carlos Monsiváis Aceves/ como Doctor Honoris Causa/ en el Salòn de Grados del Centro Cultural/ Lima, 20 de julio de 2005.
Cuando la luz fría no lo dejaba leer bien su discurso él lo inventaba.
Cualquier inexperto se habría sentido descoyuntado, pero él no.
Experto en todo, en poesía, dramaturgia, ensayo, foklore, política, historia, gastronomía; etc., Monsiváis demostró ser "un niño sabelotodo", como se lo dijo una vez su amiga Poniatowksa.
Yo alguna vez he de entrevistar a Monsiváis para hacerlo reir preguntándole, por ejemplo, por qué esa noche dijo "me aboco a la pregunta" cuando se sabe que uno solo no puede abocarse a nada, dos si pueden abocarse a todo.
Algún día he de sentarme a tomar té (quila) con èl, como lo hice con Jorge Luis Borges, aunque después no supiera ni como comenzar la entrevista.
Pues bien, ya lo sabe todo el mundo: San Marcos lo ha hecho Doctor de su Universidad no obstante ser protestante porque así se lo enseñó su señora madre, doña Esther Monsiváis.
El famoso periodista mexicano que no cree en Dios, menos en la
Virgen de Guadalupe, ahora tendrá que creer en San Marcos que lo ha convertido en su Doctor Honoris Causa, por los siglos de los siglos. Amén.
(MJO)
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