EL MUNDO, UN DÍA

Blog del Periodista Manuel Jesús Orbegozo. Este blog se mantendrá en línea como tributo a quien con su pluma forjo generaciones de periodistas desde la aulas sanmarquinas. MJO siempre presente.

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Primero, recorrió todo su país en plan informativo, y luego casi todo el mundo con el mismo afán. Por lo menos, muchos de los grandes sucesos mundiales de los últimos 30 años del siglo XX (guerras, epidemias, citas cumbres, desastres, olimpiadas deportivas, etc.) fueron cubiertos por este hombre de prensa emprendedor, humanista, bajo de cuerpo pero alto de espíritu, silencioso, de vuelo rasante, como un alcatraz antes que de alturas, como un águila, por considerar que la soberbia es negativa para el espíritu humano. Trabajó en La Crónica y Expreso, y más de 30 años en el diario El Comercio como Jefe de Redacción, luego fue Director del diario oficial El Peruano y como profesor de periodismo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos lo sigue siendo aún después de 30 años seguidos. Esta es un apretada síntesis de la vida de un periodista hizo historia en el Perú y en muchos de quienes lo conocieron. Puede además ver su galeria fotográfica en http://mjorbe.jalbum.net Nota: MJO partio el 12 de setiembre para hacer una entrevista, la más larga de todas. MJO no se ha ido, vive en cada uno de los corazones de quienes lo conocieron.

Saturday, February 12, 2005

También de poesía vive el hombre

Breve reseña de los avatares de un poeta pobre, de barriada, a quien conocí cuando publicò su primer libro "Origen del silencio". El libro ha sido reeditado, lo que significa que ya se va acercando al Olimpo. No olvidar que entre los poetas también hay desatada una implacable "lucha de clases". MJO

Alfredo de la Cruz: ayer y hoy

Sobre la primera edición del opúsculo Origen del Silencio de Alfredo de la Cruz, dije hace muchos años:
"No intento escribir un prólogo sino ofrecer un testimonio,. Para lo primero, me considero inepto; para lo segundo, creo esar en condiciones de fijar la estatura de Alfredo de la Cruz, y pedir para él a los dioses del Olimpo que, por favor, le den un lugar para que pueda servirse de las uvas y el vino del banquete que otros, con menos merecimientos, saborean".
Digo ahora: me parece que los dioses del Olimpo me escucharon: Creo que De la Cruz ya está saboreando algunos breves racimos de uvas selectas y escancia vinos tintos que los escogidos y muchos, con menos merecimientos que èl, se sirven en los banquetes oficiales de la literatura.

Dije hace muchos años: "De la Cruz no tiene pasaporte de poeta porque no viene de países arcádicos sino de barriadas donde no hay oficinas de inmigraciòn; no usa nada sorprendente ni raro como monóculos o polos estampados con las caras de los Beatles, ni se droga ni deja de cortarse el pelo como Ginsberg, no usa nada que pudiera llamar la atenciòn ni el escàndalo. Viste jean gastado, sonrisas, ojos claros y zapatos gastados de minero.
Digo ahora; en efecto: hablé de barriadas porque en una de ellas situada en los extramuros de la Gran ciudad encontré a De la Cruz. Resulta que un dia, asombrado por el timbre de su voz poética, decidí ir a buscarlo y fui por unos difíciles caminos de tierra hasta que lo encontré en una casa tan poética como la Casa de Cartón del poeta Martín Adán, rebosante de carencias, pero tan llena de amor y de ternura que me sobrecogí. Lo miraban con ojos atónitos y totalizadores, sus dos hijas, que ahora deben ser púberes.

Dije hace muchos años: "De la Cruz no se ufana ni siquiera de su apellido que lo emparenta con varios poetas, pintores y militares del pasado, aunque acaso estè más cercano a Sor Juana Inés de la Cruz, mexicana, poetisa, la figura femenina màs completa de la historia literaria en lengua española.No creo, afirmé, que sin embargo, tenga pretensiones de emparentamiento con nadie, no le interesan las estirpes ni los escudos".
Digo ahora: me refirmo en lo supuesto, porque la sangre de De la Cruz no tenía nada, por ejemplo, de la del decimista Nicomedes ni del torero, su hermano. Y mucho menos de Santa Cruz de Bolivia, una hermosa ciudad que yo sí recuerdo porque alli conocí a una muchachita de ojos negros pero cuyo nombre me lo han arrebatado la desmemoria y los ríos del olvido.

Dije entonces: "Después de vivir tantos años aqui, en Lima, supe que toda la mitología griega andaba desperdigada por las calles más abyectas de la ciudad".
Digo, ahora que, en efecto los dioses griegos todavía no se han ido con su mùsica a otra parte. Eolo sigue durmiendo sobre desperdicios y sopla/cada vez que un gremio de manifestantes/sofoca las venidas con sus gritos de "el pueblo unido, jamás será vencido", jamás, por nadie, menos por empresarios miserables o autoridades venales. Zeus sigue teniendo la barba piojosa/ y Afrodita ofrece un amor por diez intis o por menos; ahora hay Afroditas y Venus que se ofrecen a cinco soles y hacen el amor al paso o dentro de los autos abandonados en las calles de La Victoria.

Dije lejanamente: "Entonces decidí ir en busca de la Cruz porque no concebía que hubiera sido capaz de mostrar a los dioses griegos no como los dioses que son, sino como unos pobres diablos, como somos muchos de nosotros, aunque hacemos todo lo posible por no parecerlo: dioses emborrachàndose en los bares o comoVenus fornicando por diez miserables inties cuando yo creía que cobraba millones y que sòlo estaba reservada para Onassis",
Digo ahora: las cosas han cambiado mucho, siguen habiendo dioses que son unos pobres diablos y borrachitos, pero que no beben ron de quemar en los barracones sino whisky etiqueta azul en los palacios o mientras vuelan en aviones ajenos, como si fueran dioses, seguidos por Mercurios o alcahuetes, como los llama De la Cruz, de apellidos compuestos como Gonzàles Arica o Diez Canseco o de otros pobres diablos que se quieren pasar por griegos pero que no lo son ni en pintura.

Dije antes: "El Origen del Silencio, el primer libro de poemas de Alfredo de la Cruz, fue publicado hace mucho años por unas monjitas piadosas e ilusas que creyeron seguramente que con hacer esa obra de caridad se iban a ir al cielo. De paso, como el joven poeta no pertenecía al círculo de los elegidos alrededor de los cuales giran los críticos literarios con sus alabanzas y sus inciensos, el opúsculo pasó como cualquier hoja que arastra el viento, nadie se dio cuenta de su aparición; pasó absolutamente inadvertido".
Digo ahora: Por entonces, yo no creía que las monjitas pudieran irse al cielo, hasta que conocí a la madre Teresa de Calcuta. No sé si todas se irán al cielo, pero esa monja si lo hará. La conocí y conocì el moritorio que fundó en Calcuta donde ví cómo las monjas de la Orden con sus puras manos les sacaban los gusanos de las heridas a los moribundos y les limpiaban la lenta saliva de la muerte y hacìan todo lo posible porque ya que vivieron indignamente, por lo menos que murieran dignamente.
La monja de Calcuta me regaló su rosario y cuando un día estaba medio muerto, mi mujer colocó el rosario bajo mi almohada y me sané. No sé qué pasó. Sólo sé que de esa manera contribuí a reafirmar el milagro o el mito de la resurrección.

Dije en ese entonces: "Lluvia Editores, que està dirigida por otro iluso al que no le importa que le caiga encima la garúa o la tempestad porque no usa ni siquiera el más leve paraguas, se ha propuesto reeditar el Origen del Silencio. Ideal, aplausos".
Digo ahora: Aplausos a Lluvia Editores por concretar la idea y editar El Origen del Silencio, un libro del “ajo”. De la Cruz es un inventor lógico de absurdos, un mecánico de vuelo, un malabarista de frases hechas, un fabricante de deudas y de nombres femeninos eximios. Por ejemplo, a una muchacha la llama Lemsia, en el poema. No es un nombre dinástico pero es maravilloso. Un día intenté suplantarlo. Quize ponerle Lemsia del poema a Bony, mi serrana adorada. Pero ella no quiso, prefirió seguir siendo Bony, la prosaica antes que la poética. Un día, me preguntó: ¿de dónde viene Lemsia?. Yo no supe que contestarle. Ella analizó el asunto. No quizo complicarse la vida. Se quedó con Bony, que viene de Bonifacia.

Dije hace diez años: "Después de reeditar este libro de De la Cruz debe procurar editar el otro libro que ya está listo y que se titula Morada del Dezencanto.
-Desencanto es con s, le dije a de la Cruz
-No, con z, yo estoy dezcontento ( con z) hasta con el descontento (con s), dijo de la Cruz".
Digo yo ahora: quién lo pudiera imaginar, yo también ahora ando dezcontento con z, hasta con el descontento con s.

Finalmente, dije hace muchos años: "Es necesaro leer a pasto a Alfredo de la Cruz para conocerlo Su biografía es un poema muy breve: "Esta piedra/oscura/inmòvil/horadada por la lluvia/endurecida/por los años/ silenciada por los desamores/ soy yo".
De lo que doy fe, -certifiqué -, entonces, como un notario.

Como ahora sigo haciendo del mismo notario, me yergo y digo que de todo lo dicho: doy fe.

3 Comments:

Blogger Clickbank Mall said...

Come Visit Santa at his blog and tell him what you want for Christmas,

2:42 PM  
Blogger Roberto Iza Valdes said...

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1:49 PM  
Blogger Roberto Iza Valdes said...

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9:29 AM  

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