EL MUNDO, UN DÍA

Blog del Periodista Manuel Jesús Orbegozo. Este blog se mantendrá en línea como tributo a quien con su pluma forjo generaciones de periodistas desde la aulas sanmarquinas. MJO siempre presente.

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Primero, recorrió todo su país en plan informativo, y luego casi todo el mundo con el mismo afán. Por lo menos, muchos de los grandes sucesos mundiales de los últimos 30 años del siglo XX (guerras, epidemias, citas cumbres, desastres, olimpiadas deportivas, etc.) fueron cubiertos por este hombre de prensa emprendedor, humanista, bajo de cuerpo pero alto de espíritu, silencioso, de vuelo rasante, como un alcatraz antes que de alturas, como un águila, por considerar que la soberbia es negativa para el espíritu humano. Trabajó en La Crónica y Expreso, y más de 30 años en el diario El Comercio como Jefe de Redacción, luego fue Director del diario oficial El Peruano y como profesor de periodismo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos lo sigue siendo aún después de 30 años seguidos. Esta es un apretada síntesis de la vida de un periodista hizo historia en el Perú y en muchos de quienes lo conocieron. Puede además ver su galeria fotográfica en http://mjorbe.jalbum.net Nota: MJO partio el 12 de setiembre para hacer una entrevista, la más larga de todas. MJO no se ha ido, vive en cada uno de los corazones de quienes lo conocieron.

Saturday, December 31, 2005

¡FELIZ Y PRÓSPERO AÑO 2006!

Deseo a todos mis lectores, Feliz Año Nuevo 2006.
Felicidades a todos sin excepción.
Me permito, ahora, -para darle otro cariz a esta columna y ponerla más de acuerdo con esta fiesta universal-, incluir un artículo que escribí en el diario El Peruano que dirigía, cuando cambiamos de milenio.
Es un caso personal, pero tiene algunos conceptos que pueden ser válidos para todos. en lo que se refiere a la humildad, por ejemplo. Nunca olvidaré el desdén por la fama y otras vanidades de oarte de Hemingway ni la modestia de Hermann Trimborn, un sabio alemán que demoró 20 años en escribir un libro sobre el Perú. Era tan modesto que cuando le dije que para mi había sido un honor conocerlo, me dijo que no, que el honor había sido para él. Hermosas lecciones de vida que me enseñaron a no dejar de pisar jamás la tierra sobre la que camino por el poco trecho que me resta.
Repito: Les deseo ¡Feliz Año, 2006 para todos, sin ninguna excepciòn!.


“Todos los que pasamos de un siglo a otro, -y ahora, de un milenio a otro-, debemos abrir los ojos, así, de sorprendidos porque esto ocurre cada cien o mil años, aunque los cambios no son espectaculares, por ejemplo, el sol no sale por el oeste ni a nosotros nos crece otra nariz.
En términos generales, nada de extraordinario tiene una vuelta más de hoja en el calendario salvo el que nos haga sentir lo minúscula que es nuestra vida con relación al tiempo. Lo que sí parece cierto es que el hombre, -mientras más viejo, peor- siente que la vida se le acorta cada vez más.
Aparte de que no hay una edad para morir, todos sabemos que una medida más o menos aceptada es de unos cien años. Alcanzarlos es una buena noticia. Sin embargo, en Bucarest, la doctora Ana Ashlan me mostró a un anciano de 127 años, pero tantos años, me pareció ridículo.

Ese es, en el fondo, el significado del término de un milenio y el comienzo de otro o del término de un siglo y el comienzo de otro. En general, los cambios son sólo mentales, mitológicos, porque el hombre no cambia en nada, sigue siendo como fue creado, más malo que bueno, más mezquino que altruista.
Por eso la sabiduría popular afirma que no hay mal que dure cien años. Ninguna dictadura, por ejemplo, a lo largo de la historia, ha durado cien años. No es que no pueda ocurrir eso, sino que los dictadores, cronológicamente, tienen sus días contados. Nadie alcanza 100 años porque, además, nadie los podría resistir.

Para el hombre, estos cambios cíclicos deberían servirle mejor para volver los ojos al pasado a revisar qué ha hecho. Si ha hecho bien, perfecto; puede estar tranquilo con su conciencia. Pero, si no, entonces, habría que empezar a darse golpes de pecho por el resto de lo poco que a uno le queda de vida y evitar así caer en el olvido que, es peor que el infierno.

Desde el punto de vista profesional debo recordar que el primero de enero de 1951 amanecí en Lima, como lo hace cualquier provinciano que llega a buscarse la vida. Se llega sin herramientas apropiadas ni cartas de recomendación ni tarjetas de crédito; llegamos, como se dice en los callejones, con una mano atrás y otra adelante.
Lo que nos pasa a muchos de nosotros es verdaderamente dramático. Todo lo que te pueda contar un provinciano ya afincado en Lima, es tema para una excelente novela. Borges decía: Pará a un compadrito cualquiera y pedíle que te conté su vida y verás que es más trágica que cualquier obra de Shakespeare.

Me costó mucho entrar al periodismo, pero cuando se me presentó la oportunidad, lo hice con toda pasión. Comencé a trabajar en el diario La Crónica donde a los pocos años gané el Premio Nacional de Periodismo. Un día me afilié a un partido político. Había firmado el acta de fundación del Movimiento Social Progresista. Cuando los dueños de ese diario se enteraron, me despidieron en menos de lo que canta un gallo.

Otra mala experiencia de este tipo fue cuando trabajé en EXPRESO. Estuve propuesto para ser el jefe de redacción del diario, pero, unos periodistas miserables me acusaron de recibir dinero de Cuba, junto a líderes como Genaro Carnero Checa, Alfonso Barrantes Lingan y otros. "Vendidos a Cuba", nos dijeron en letras de molde . Entonces, adios jefatura.

Pasé a El Comercio donde hubo un gran respeto a mis ideas, que siempre consideré liberales. Aunque nunca he sido marxista, aún creo que no debe haber ricos tan ricos ni pobres tan pobres o, como decía Vallejo: "Pobre rico". No he abandonado aún esas ideas centrales de mi vida.
Tuve la suerte de ganarme la amistad y la confianza de don Luis Miró Quesada de la Guerra y de Francisco Miró Quesada Cantuarias, entre otros dueños de El Comercio, -el diario más antiguo e importante del Perú-, por eso trabajé allí 32 años seguidos.

Ingresé, finalmente, a trabajar en el Diario Oficial El Peruano aunque con la idea expresa de que lo hacía a una publicación del Estado Peruano y no de su gobierno, es decir, para apoyar la política general del Estado y no la política particular de su presidente, lo cual he tratado de hacer dentro de mis posibilidades.

Mis condiciones para quitarle el apodo de "periódico gobiernista" pluralizando su contenido, deben constar en los archivos del diario por si alguien desea investigarme. Aquí, escribí que había conocido a líderes mundiales como Mao, Gorbachov, Reagan, Walesa, etc., a quienes ni siquiera apor ser ellos habría incienciado jamás, menos a lideres locales, dije en mi nota; que creo estar cumpliendo.

La aceptación de mi propuesta, me permitió desarrollar una política editorial lo más amplia y liberal posible. Allí trabajé sin interferencias ni presiones írritas. Así fue que hasta la fecha, ni con el ex presidente Alberto Fujimori ni con el presidente Valentín Paniagua, (ni después con Alejandro Toledo) he recibido órdenes para hacer tal o cual cosa. Nunca ninguna autoridad política: ministro, congresista, prefecto, general o funcionario alguno, trató de inmiscuirse en mi trabajo. Lo cual, de no haber sido correcto o de acuerdo con la ética periodística hubiera rechazado esas órdenes.
Un dato insólito: En estos años de trabajo, no he conocido personalmente a ninguna autoridad política salvo al ministro Daniel Hokama y a los congresistas Martha Hildebrandt y José Flores Araoz.

Mi presencia en El Peruano, -escribí- obedece aún a mi deseo de hacer periodismo profesional, de contribuir con mi trabajo y el de quienes, -jefes, editores y redactores, sin excepción-, me acompañan en esta tarea promocionando el desarrollo social, económico y cultural del país.

Las ocurrencias de los últimos días, como la del video de la “compra” de Kouri por Montesinos, -esta es la primera en mi vida que escribo estos nombres- cambiaron, sin embargo, totalmente la situación del país. No obstante, en El Peruano, seguimos publicando los hechos tal como se presentan, pues, los periodistas sabemos que los acontecimientos no tienen olor, color ni sabor, salvo el que uno les quiera dar.
Como ciudadano, no sólo en esos días sino en los posteriores, siento tanta náusea como indignación por los sucesos, según lo declaré públicamente al presentar en días recientes mi último libro sobre periodismo, en la Casona de San Marcos.

Y así, mientras siga en este Diario, que puede ser hasta mañana, trataré de cumplir profesionalmente con mi tarea que la realizo con la misma modestia con que he trabajado a lo largo de toda mi vida.

Por otro lado, me considero un periodista que no nació para buscar fama, ni creer que de él depende el destino del mundo, ni considerar -como lo hacen algunos- que son jueces implacables y que de sus artículos depende que el sol no se salga de su órbita.

Me precio de no de haber hecho nada excepcional salvo en el terreno del reporterismo. En eso si nadie negará -acaso porque para otros no existió la posibilidad- que hice lo que ningún periodista peruano, o sea, ir detrás de los acontecimientos por todos los caminos de la Tierra. Desde las tundras a 32 grados bajo cero, hasta los desiertos a 52 grados sobre cero. Desde las ciudades de los rascacielos en Occidentes hasta las cuevas de Chou Qutien, en China, o las sabanas o selvas intrincadas del Africa. Desde entrevistar a príncipes en sus palacios hasta entrevistar a brujos en Accra o fabricantes de "zombis" en Puerto Príncipe.
He entrevistado a 14 Premios Nóbel, desde Gabriela Mistral hasta William Faulkner pasando por Hemingway o Neruda, desde Gabriel García Márquez hasta Arafat, desde Camilo José de Cela hasta la Madre Teresa de Calcuta.

Nunca puse obstáculos para cumplir comisiones. Asistí a casi todas las guerras que ha habido en estas últimas décadas, desde la guerra de Biafra hasta la Guerra de las Malvinas, estuve en Belfast como en el Medio Oriente para ver cómo se odian los árabes con los israelitas; fui al Tchad como a La Guerra del Golfo. Según recuerda el doctor Francisco Miró Quesada, director del Diario, hoy me dio la orden y al siguiente día partí a El Cairo. Ese día era mi cumpleaños.

De eso, me precio y de nada más. De haber cumplido con mi tarea sin un ápice de vanidad no obstante haber conseguido noticias excepcionales como entrevistar a Lech Walesa en Gdansk, asistir al juicio a Bokassa en Bangui, Centroáfrica. Fui el último periodista que entrevistó al genocida Pol Pot en Phom Penh, y dos años después lo fui a buscar a su escondite en las fronteras de Kampuchea con Tailandia, alrededores de Kao-I-dang. Ese día almorcé culebras en el único mercadito local y horas más tarde fui a parar a un hospital de Bangkok, víctima de un cólico hepático mortal.
Cincuenta años de periodismo los cumplo satisfecho de mi tarea, por no haber transigido jamás con nada. Jamás me vendí por oro ni por plata. Jamás me humillé ante nada ni ante nadie. Es una pena que Alfonso Barrantes Lingán (ex alcalde de Lima), haya muerto anteayer, porque hoy, él sería uno de mis más preclaros testigos de cargo.

Cuando escucho alguna acusación miserable contra mi comportamiento profesional, prefiero sonreír antes que proferir una blasfemia.
Tengo limpia mi conciencia antes que llenos mis bolsillos, porque ese es el mejor ejemplo que les puedo dejar a mis alumnos de periodismo de San Marcos y la mejor herencia que puedo dejarles a mis hijos y a mis nietos. Ellos lo saben bien.

También les dejo de herencia miles de fotos para que se diviertan recorriendo conmigo el mundo y sus alrededores; el rosario de la Madre Teresa que me salvó de la muerte, y miles de palitos de fósforos con los que pueden avivar una hoguera donde quemar vivos a los que tanto daño le hacen al Perú".

8 Comments:

Blogger Rain said...

¡Grandes salutes para usted Manuel Jesùs!.

Mi reconcimiento y aprecio: cuàn importante ha sido y es lo que ewscribe, y còmo lo clarifica.

Me alegra tanto haber entrado a la blogòsfera y ser una lectira que ha leìdo su vibrante estilo polemista, su claridad y firmeza, lo reitero y lo dirè cada vez que lo crea necesario, Manuel Jesùs.


¡Sobretodo ventura para usted y los que ama!.

2008: Nuevo, nuevo, nuevo.

:) :)

6:49 PM  
Blogger Manuel Jesús Orbegozo said...

Para Vir&:

Muchas gracias y muchas felicidades para el Año Nuevo de 2006 que está comenzando hoy.
!Happy New Year!

8:51 AM  
Anonymous Antonio Manco said...

Un feliz año 2006 don Manuel Jesús Orbegozo y que sigan los éxitos y con la imparcialidad de por medio.
Aunque no lo mencionó, muchos hemos leído y conocemos sobre su primera bomba periodística -¿por los años 40 creo?- que desaforó al alcalde de Buenos Aires (Trujillo) por sobrevalorar la construcción de una plaza y donde hasta amenaza de juicio hubo por la prepotencia de dicha autoridad. En fin, mientras un periodista escriba por convicción, con imparcialidad, inteligencia y certeza, nadie se te vendrá encima. Muchos éxitos de nuevo y saludos.

4:28 PM  
Blogger Manuel Jesús Orbegozo said...

Para Antonio Manco:

Cierto, faltaba contar lo del alcalde de Buenos aires. Será para otra vez.
Cierto también el que todos quienes escribimos debemos aspirar por lo menos a hacerlo con "convicción, imparcialidad, inteligencia y certeza".
A eso aspiro.
Feliz año 2006, que ya comenzó.MJO

4:08 AM  
Blogger Yayo said...

Dicen que cuando un año llega, es hora de dejar atraz lo pasado, pero nunca dejar lo vivido.

Espero que el 2005 le haya permitido vivir la plenitud que le faltaba alcanzar, y que este 2006 que ya estamos viviendo, día a día, empiece a dejar huellas en vuestro corazón, siempre buscando la realización personal y profesional.

Buenos deseos para usted señor Orbegozo, a título personal, y a nombre de los bloggers de Trujillo

5:47 AM  
Blogger Manuel Jesús Orbegozo said...

A Yayo:
Muchas gracias.
Feliz Año 2006 que ya empezó, lo mismo a los bloggers trujillanos.
Felicidades!.

8:42 AM  
Blogger El Redactor said...

Feliz año, aunque un poco tarde. que este 2006 sea mejor en la realidad y en la blogosfera

3:59 PM  
Blogger Manuel Jesús Orbegozo said...

A Omar Olivares:

De igual manera, muy Feliz Año 2006, !felicidades y éxitos!.
Saludos. MJO

6:03 AM  

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