EL MUNDO, UN DÍA

Blog del Periodista Manuel Jesús Orbegozo. Este blog se mantendrá en línea como tributo a quien con su pluma forjo generaciones de periodistas desde la aulas sanmarquinas. MJO siempre presente.

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Primero, recorrió todo su país en plan informativo, y luego casi todo el mundo con el mismo afán. Por lo menos, muchos de los grandes sucesos mundiales de los últimos 30 años del siglo XX (guerras, epidemias, citas cumbres, desastres, olimpiadas deportivas, etc.) fueron cubiertos por este hombre de prensa emprendedor, humanista, bajo de cuerpo pero alto de espíritu, silencioso, de vuelo rasante, como un alcatraz antes que de alturas, como un águila, por considerar que la soberbia es negativa para el espíritu humano. Trabajó en La Crónica y Expreso, y más de 30 años en el diario El Comercio como Jefe de Redacción, luego fue Director del diario oficial El Peruano y como profesor de periodismo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos lo sigue siendo aún después de 30 años seguidos. Esta es un apretada síntesis de la vida de un periodista hizo historia en el Perú y en muchos de quienes lo conocieron. Puede además ver su galeria fotográfica en http://mjorbe.jalbum.net Nota: MJO partio el 12 de setiembre para hacer una entrevista, la más larga de todas. MJO no se ha ido, vive en cada uno de los corazones de quienes lo conocieron.

Sunday, April 10, 2005

JUAN PABLO NO DEBE SER SANTO

Tal vez no valga la pena convertir en santo a Juan Pablo II.

Tal vez no porque la santidad está devaluada. La santidad no tiene, en estos tiempos, esa categoria que alcanzó en los primeros siglos o milenios del cristianismo.
En primer lugar, porque la Iglesia cumplía otro papel y la fe había alcanzado niveles insoñados en el corazón de los hombres. La religiosidad de los cristianos era sublime.
Solo ver la Capilla Sixtina y el mural de Miguel Angel en una de sus bóvedas, o contemplar la Catedral inconclusa de Notre Dame y sus vitrales, o la catedral de Colonia, canto gótico de la piedra y el mármol a Dios: solo eso, ya te hace pensar en la potencia creadora de la fe cristiana.
Solo eso ya parecían milagros, pero no de los santos sino de la fe.

Para los primeros cristianos, digamos, la caridad no era una pose social. San Francisco de Asis era tan caritativo que uno de los episodios de su vida sirvió para que un poeta escribiera el milagro de El lobo de Gubbia, una fiera a la que el santo amanzó con su prédica y solo lo perdiò porque al lobo los hombres lo volvieron a convertir en fiera.
Los milagros en nuestra era han devenido raros o risibles. Una señora le pide a una monja que lo cure de un cáncer terminal y la enferma se cura del cáncer terminal y todos creen que la monja fue la que hizo el milagro.
Pero, la madre Teresa de Calcuta se muere y Juan Pablo también y ya no solo Dios sino ningún santo acude a favorecerlos. Ni un santo que no haya permitido que le hicieran una traqueotomía al Papa y lo dejara vivir sano un tiempo más hasta que se muriera de viejo o cuando Dios lo designare, tal como nos enseñan las Sagradas Escrituras.

El mundo necesitaba que Juan Pablo viviera más, pero no para hacer milagros sino para que nos devoliera la fe, para que sus Enciclicas se siguieran desparramando por el mundo como el vino sobre la mesa del descreimiento; que no parara sino cuando las gentes empezaran a perdonarse y no a matarse en cualquier encrucijada, como lo hacen los palestinos y los israelitas.
Hoy, se sale con que el Papa sanó a un niño que andaba arrinconado por la muerte, con leucemia.
Pero, miles de niños se mueren todos los días con leucemia y sus padres invocan todos los días a todos los santos de la tierra porque ningún padre quiere que se muera su hijo; pero los hijos, ay, se mueren de todas maneras.

Yo anduve con septicemia, cuatro días en coma. Mi mujer puso el rosario de la madre Teresa bajo mi almohada y al siguiente día empecé a abrir los ojos. Entonces, se dijo que era un milagro de la Madre Teresa. Ella estaba viva en esos momentos, con toda seguridad curando leprosos en Calcuta o Nepal o limpiando babas a los niños con Síndrome de Dawn, en sus dispensarios, desprendidos de la manos de Dios, muy ocupada para atender otro tipo de pedidos como el mío
Yo no creo que la madre Teresa haya hecho el milagro de reanimarme.
Yo creo que no estuve para morirme, que mi cuerpo respondiò al reto y venciò a la muerte. De lo contrario, yo tendría el privilegio de no morirme nunca más porque cada vez que estuviera en artículo mortis, mi mujer pondría el rosario de la Madre Teresa debajo de mi almohada y yo estaría salvado.
Creo que el misterio de la muerte, todavía sigue siendo un misterio. Lo único real es que cuando le toca morir a uno, pues, se ha de morir irremediablemente, nada lo salvará ni su fe ni nada ni su dinero. Rainiero acaba de morirse y ¿quien era Rainiero?. Todo el mundo sabe que tipo de potentado era Rainiero.

A Juan Pablo II se le incrimina el haber prohijado la beatificación de José María Escrivá de Balaguer. Solo los del Opus Dei están de acuerdo con que alguna vez Escrivá sea santo. Pero muchos cristianos no estamos de acuerdo por considerar que la santidad, -si él llegara a los altares- se devaluaría aún más.
Sin carisma, con sus lentes de intelectual y su porte ceremonioso y non santo, hasta para clamarle por un milagro nos costaría demasiado. A menudo, los cristianos, cuando pedimos un milagro, imploramos:
¡San Antonio, ayùdame!.
¡Santa Rosa, ayúdame!, etc. Así de fácil.
¿Cómo le imploraríamos al nuevo santo: ¡San José María Escrivá de Balaguer, ayúdame?.


De Juan Pablo II debe quedarnos su imagen humanista, no divina, la de un hombre bueno, no la de un santo. Los que lo conocimos, desde la primera vez, sentimos una atracciòn afectuosa pero no como si fuera sobrenatural, sino al contrario, como algo eminentemente fraterno; viendo al Papa se sentía el humanismo del que tanto se habla pero no se siente.
Su amor a la vida por sobre todos los otros valores, lo colocan como a un humanista fervoroso. Sus denuedos porque se ejerza la justicia, se estimule la fraternidad, se niegue la violencia y se extinga la pobreza que sigue ensañándose en los que menos tienen, constituyen un manojo de lecciones que nos recuerdan al Papa, nos recuerdan su figura patriarcal y su sonrisa polaca de niño.
De ahí a que lo hagan santo, creo que mejor sería no forzar la figura. Juan Pablo II debe quedar como un ejemplo de amor, de ejecutor del perdón, de soportarnos como lo que somos: hombres manchados donde nadie puede tirar la primera piedra.
Pio XII se habría sentado al lado de Juan Pablo, pero no al lado de Juan Pueblo, como lo hizo él. Ese es su mayor mérito.

Juan Pablo no escatimo nada para viajar a conocer al hombre en todas las latitudes de la tierra: negros africanos, blancos europeos, indios americanos, amarillos asiáticos, y si no fue a China, supongo que sería porque ahí los cristianos no constituyen un nùmero notable. ¿Cuántos cristianos habrá en China? ¿10 o 100 mil?, Para un mil quinientos millones de chinos que son, esas cifras aparecen ridículas.
Tengo la imagen de Juan Pablo II muy clavada en mi mente y en mi corazón. Lo observé todas las veces que pude en las tres oportunidades que estuve frente a él en El Vaticano, cuando fue a Buenos Aires en tiempos de la guerra de Las Malvinas, y cuando lo acompañé en toda su gira por los pueblos del Perú abrupto y pobre, pero muy cristiano.
Nunca lo olvidaré, pero como hombre que era; nunca lo imaginé santo. Cada vez lo veía más humano, cuando se reía, cuando hablaba, cuando caminaba y hacía bromas, como la vez que les dijo a los loretanos: “los bendigo con amor especial porque “El Papa también es charapa”. (“Charapa” es una tortuguita imberbe, muy pequeña que vive en los ríos de la selva. Nosotros a los loretanos les decimos “charapas”).

Tal vez no valga la pena propugnar la santidad de San Juan Pablo II. Tal vez sea mejor dejarlo así nomás para recordarlo cómo fue, cómo vivió en su condición de Papa viajero y humanísimo ahora que el hombre se abarraja cada vez más, cuando la deshumanizaciòn es el signo de nuestro tiempo.
Conocí a la madre Teresa: la vi limpiándoles el sudor de la muerte a los moribundos en Mekele, Etiopía. Miles de etiopes esqueletizados morían todos los días tirados sobre las arenas del desierto. Vi a la monja Teresa espantar con sus manos las nubes de moscas de la muerte que asediaban a los moribundos indignos, solo dignos después de que Teresa los alistaba para que entraran limpios y ricos, al reino de Dios.

Ella debería ser santa, como creo que lo será. Pero, Juan Pablo II, tal vez no. A mi humilde juicio de cristiano común y corriente, el papa Juan Pablo era demasiado humano para ser divino.

5 Comments:

Blogger Clickbank Mall said...

Come Visit Santa at his blog and tell him what you want for Christmas,

9:36 PM  
Blogger Roberto Iza Valdes said...

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2:00 PM  
Blogger Roberto Iza Valdes said...

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5:39 PM  
Blogger Roberto Iza Valdes said...

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9:27 AM  
Anonymous Anonymous said...

Bueno en realidad Juan Pablo si merece ser santo, de hecho para mi lo es, no es lo mismo decir un santo o un milagrero o filantropo. Juan Pablo fue un santo pues cumplio con una verdadera vida cristiana. ahora que se reconozca publicamente es otra cosa pues la iglesia necesita hacer una investigacion ardua que puede tomar años. Juan Pablo por su labor evangelizadora ha sido uno de los mejores papas de nuestra era, sino pudo ir a china es porque el gobierno no se lo permitio.
Ser santo tampoco significa ser una especie de semidios o ser elevado a categoria de dios, significa que has vivido con los preceptos de Dios y has llegado al cielo, a algunos santos si se les ha dado dios dones de hacer milagros es bien una cosa buena como una cruz(tomemos el ejemplo de pio de petrecina y sus estigmas-ver pelicula muy buena)
Como decia ser santo no es combertirse en un Dios, Juan Pablo era humano, reia como humano, lloraba como humano, bromeaba como humano, se conmovia como humano y se equivocaba como humano; el ser humano no quita la posiblidad de ser santos, ya que todos los santos han sido humanos.
Si un requisito para ser santo fuese requisito tener una actitud filantropica y dadivosa, ciertamente lo fue, y tuvo una vida muy dura(leer cualquier libro de su vida o ver miniserie- "Karol, un hombre combertido en papa")

9:33 PM  

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